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Servicio del Día del Recuerdo —Remembrance Sunday— de la Embajada Británica en la Ciudad de México

This was published under the 2010 to 2015 Conservative and Liberal Democrat coalition government

Los actos conmemorativos son más importantes que nunca.Es el recuerdo de los sacrificios hechos para que hoy tengamos la oportunidad de vivir en paz.

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En su visita a México, el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornwall colocaron una ofrenda floral en el sepulcro de John Vial, el único soldado de origen mexicano-británico del que se tiene conocimiento por su participación en la Primera Guerra Mundial. De este modo ofrecieron el pasado 2 de noviembre en el Panteón Inglés de Real del Monte, Hidalgo, un homenaje a quienes lucharon en dicho conflicto.

El domingo 9 de noviembre en la Ciudad de México se realizó un servicio para rememorar el Día del Recuerdo o Remembrance Sunday, en el que se conmemora la enorme contribución y sacrificio de los miles de hombres y mujeres militares y civiles que han servido a las Fuerzas Armadas Británicas. La ceremonia se llevó a cabo en la iglesia Christ Church, en Chapultepec. El servicio fue el más grande que se haya tenido en México hasta la fecha, con 30 coronas florales ofrecidas, incluyendo una del Agregado de Defensa de Alemania y una a nombre de la Embajada de Italia. El Día del Recuerdo o Día de los Veteranos se celebra en el Reino Unido cada 11 de noviembre, y un domingo antes se celebra el Remembrance Sunday. Además se muestra como símbolo de las conmemoraciones la amapola, flor roja que recuerda la sangre derramada, por lo que también se le conoce como El Día de la Amapola.

En 2014 se cumple el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, por lo que se realizaron programas, eventos y actividades culturales en el Reino Unido y el resto del mundo. El domingo 9 la conmemoración en el Reino Unido estuvo encabezada por la Reina Isabel II.

A continuación el discurso que ofreció Justin McKenzie Smith, Ministro Consejero y Director de Comercio e Inversión de la Embajada Británica en México el pasado 9 de noviembre en la ceremonia conmemorativa en la Ciudad de México.

Discurso de Justin McKenzie Smith, Ministro Consejero y Director de Comercio e Inversión de la Embajada Británica en México

Buenas tardes, Veteranos, Embajadores, Agregados de Defensa, damas y caballeros, amigos: Si me lo permiten, quisiera comenzar agradeciendo a las personas que han hecho posible este 92º Servicio Anual del Día del Recuerdo en México:

A la iglesia Christ Church, desde luego, y su director, el Reverendo Francis Hebert, Christ Church Guild, The Royal British Legion (México), The British Society, The St Andrew’s Society of Mexico, A las maravillosas gaitas y percusiones del St Patrick’s Battalion, La Sección de Defensa de la Embajada Británica en México, Y en particular, a nuestro colega, el Agregado de Defensa, Coronel David Strawbridge, quien ha trabajado de cerca con nuestro buen amigo Rafael Gutiérrez organizando esta importante ceremonia del Recuerdo.

El domingo pasado tuve la fortuna de estar presente durante la visita de Sus Altezas Reales el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornwall al pequeño poblado de Real del Monte, en las montañas de Hidalgo. Fue en Real del Monte donde un pequeño grupo de mineros y sus familias, principalmente provenientes de Cornwall al sureste de Inglaterra, llegaron a México en la década de 1820 con su tecnología de vapor, sus pastes y amor por el futbol, comenzando una conexión entre el Reino Unido y esta región particular de México que perdura hasta el día de hoy.

Para mí, uno de los eventos más memorables de la visita de Sus Altezas Reales fue cuando visitaron el histórico Panteón Inglés, donde muchos de aquellos mineros y sus descendientes descansan. El hecho de que la visita sucedió en el Día de Muertos, lo que lo hizo especial. Sin embargo, quizá el momento más emotivo fue cuando Sus Altezas Reales se detuvieron para colocar una ofrenda floral en el sepulcro del soldado John Vial, nacido en México y de padres cornish, quien murió en septiembre de 1916 a la edad de 22 años y 6 meses de heridas causadas en la Batalla de Somme.

Al estar en la soledad de esta hermosa y remota parte de México, 100 años después de que comenzara la Primera Guerra Mundial, recordé los horrores de aquel conflicto, que alcanzaron casi todos los rincones del mundo.

Aquella fue la guerra para terminar con todas las guerras. Excepto que, desde luego, no lo fue. Menos de 21 años después el mundo se sumergió en una segunda lucha contra la tiranía, incluyendo a los veteranos de México del Escuadrón 201 (Las Águilas Aztecas), a quienes tenemos el honor de tener entre nosotros el día de hoy. Esta semana además descubrimos que sólo ha habido un año de los 69 desde que la Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, en el que ningún miembro de las Fuerzas Armadas Británicas murió en servicio activo. Las pérdidas del conflicto en toda la Commonwealth y otras partes del mundo durante el mismo periodo son incuantificables. Incluso en la Europa actual, cuando muy pocos podrían imaginar que el conflicto regresaría a nuestras modernas ciudades y sociedades, el combate está reclamando las vidas de miles en el este de Ucrania.

Los actos conmemorativos son más importantes hoy que nunca. Es el recuerdo de los sacrificios hechos para que hoy tengamos la oportunidad de vivir en paz y con seguridad. Es el recuerdo de aquellos que portan las heridas de guerra, ya sea heridas que cambiaron vidas u ocultas, o las igualmente traumáticas heridas mentales. Es el recuerdo de que, al conocer los horrores de la guerra, existen pocas causas más urgentes o nobles que trabajar al servicio de la paz y la reconciliación. Y es el recuerdo de que es sólo al defender (y hablar a favor de) los valores de confianza, tolerancia, respeto y compasión por otros seres humanos que podremos construir sociedades más justas y equitativas en las que la guerra y la violencia no tendrán lugar.

Dylan Thomas, el gran poeta galés cuyo centenario de nacimiento también se cumple este año, escribió emotivamente sobre las dos Guerras Mundiales, los caídos y la eternidad del espíritu humano:

“They shall have stars at elbow and foot; Though they go mad they shall be sane, Though they sink through the sea they shall rise again; Though lovers be lost love shall not; And death shall have no dominion.”

Nosotros los recordaremos.

Published 10 noviembre 2014