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La reforma del mercado único

This was published under the 2010 to 2015 Conservative and Liberal Democrat coalition government

El gobierno británico se reafirma en su posición sobre la necesidad de profundizar en las reformas económicas como motor de crecimiento y empleo.

La reforma del mercado único

Tras la crisis económica, empezamos ya a ver una recuperación, pero ésta sigue siendo débil y el paro aún demasiado alto. En una economía global cada vez más competitiva, Europa tiene que valerse de su posición como el bloque comercial más grande del mundo para satisfacer las expectativas tanto de consumidores como empresas.

Las nuevas tecnologías están transformando la forma en que transcurren nuestras vidas, y el desarrollo de la economía online le proporciona más que nunca a la gente la oportunidad de comprar, vender y comunicarse cruzando fronteras. Para beneficiarnos del 90% del crecimiento que se genera fuera de las fronteras de Europa, tenemos que utilizar la atracción que supone el mercado único para cerrar acuerdos con nuestros principales socios comerciales, y impulsando así también nuestra propia competitividad. Los acontecimientos que se están desarrollando en nuestra vecindad, así como la amenaza del cambio climático, traen a colación la necesidad de tener una energía asequible, segura y sostenible. Tenemos que asegurarnos de que nuestros sistemas financieros sean estables y de que nunca vuelva a surgir una crisis como la última que hemos sufrido.

Durante los próximos 15 años se espera que la aportación de Europa a la producción mundial se reduzca a la mitad. Está claro que la UE necesita un mercado único más dinámico, innovador y abierto.

La economía digital y la innovación

Actualmente, fabricamos, vendemos, compramos, nos conectamos y socializamos en el mundo digital, pero la regulación de la UE va por detrás de los cambios, que se suceden con gran celeridad.

Las barreras actuales al comercio electrónico, en forma de normas de etiquetado, regulación de las promociones de venta y establecimiento online, y servicios de paquetería poco fiables, deberían ser eliminadas. Las normas comunitarias deberían ser aptas para la edad digital, facilitándole a todo el mundo lo máximo posible el poder hacer negocios online.

Un estudio de la Comisión ha llegado a la conclusión de que los consumidores de la UE podrían ahorrarse hasta 11.700 millones de euros cada año, si pudieran acceder a todos los bienes y servicios de la UE cuando compran online.

Las empresas de la UE no pueden competir con las del resto del mundo tan solo en precio, por lo que tienen que innovar si quieren prosperar.

Deberíamos asegurarnos de que la financiación destinada a la investigación y a la innovación se centre en la excelencia y sea accesible para las pymes. La regulación de la UE ha de ser flexible y basarse en las últimas conclusiones científicas. Una legislación demasiado preceptiva o enrevesada es un freno para el lanzamiento de productos vanguardistas o nuevos modelos de negocio.

El think tank europeo Bruegel descubrió que tan solo el 17% de las empresas innovadoras y pioneras en TIC de todo el mundo procedían de la UE, mientras que el 52% procedían de EE.UU.

Seguridad energética y cambio climático

Tanto los consumidores como las empresas exigen una energía que sea asequible, segura y sostenible. Tenemos que completar el mercado único para el sector de la energía mediante la inversión en nuevas infraestructuras (como por ejemplo, interconectores transfronterizos) y la plena aplicación del Tercer Paquete de la Energía.

El desarrollo de un mercado energético más integrado podría resultar en una mejora de la seguridad y de la eficiencia al dejar que la electricidad y el gas fluyan a donde son más necesarios, con un posible ahorro de hasta 70.000 millones de euros cada año de aquí a 20303.

Los inversores requieren de certidumbre si lo que se quiere es construir la infraestructura necesaria para cumplir nuestros objetivos de seguridad energética y cambio climático.

Tenemos que aprobar para el 2030 un marco ambicioso en el ámbito del clima y la energía, que tenga como propósitos principales un único objetivo de al menos un 40% en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y un Sistema Europeo de Comercio de Derechos de Emisiones totalmente operativo.

El objetivo de un 40% en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero nos permitirá cumplir nuestros objetivos respecto al cambio climático de la manera más rentable posible y atraer inversiones muy necesarias en nuestra infraestructura de bajo carbono.

Las cifras de la Comisión muestran que, dadas las condiciones adecuadas, alcanzar este objetivo también podría implicar una caída en la importación de gas del 10% (respecto a los niveles de 2010), y ello a pesar de la disminución de los suministros procedentes de fuentes tradicionales dentro de Europa misma.

Profundizar el mercado único e impulsar el comercio

El mercado único de bienes y servicios es el motor de la economía europea, pero aún existen barreras que impiden que la compraventa transfronteriza transcurra fácilmente, en especial, en el sector servicios.

Un informe de la Comisión sugiere que la reducción de estas barreras al comercio en el sector servicios podría suponer unos 230.000 millones de euros más para el PIB de la UE cada año. Lo que equivaldría a sumarle una economía del tamaño de la de Dinamarca.

El BCE, la Comisión y una serie de Estados miembros están pidiendo que se tomen medidas para promover una titulización transparente que esté regulada correctamente. Esto podría tener como consecuencia que unos 300.000 millones de euros más quedaran libres para destinar a la financiación sostenible y a largo plazo de la economía, lo que es crucial de cara a permitir que la financiación se emplee allá donde sea más necesaria, y se ayude a las empresas europeas a que inviertan.

Europa está dejando atrás la peor crisis económica de toda una generación, pero muchos países aún tienen déficits muy altos, cifras muy altas de paro y un crecimiento muy bajo.

La UE debería asegurarse de que los servicios financieros respaldan la economía real, proporcionando un sistema financiero estable que impida los rescates por parte de los contribuyentes y elimine las barreras que impiden que el crédito fluya a través de las fronteras y hacia las pymes.

Las cifras proporcionadas por la Comisión Europea sugieren que al menos el 10% de los puestos de trabajo de la UE están vinculados al comercio con terceros países (fuera de las fronteras de la UE).

Para poder competir y darles a los consumidores mejores opciones, tenemos que hacer que el libre comercio sea el núcleo de nuestra agenda. La UE debería cerrar acuerdos ambiciosos de libre comercio con EE.UU. y Japón, e iniciar las negociaciones pertinentes con China.

Según el Centro de Investigación de Política Económica, un acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) podría tener más impacto que todos los demás acuerdos posibles considerados conjuntamente, y podría suponer unos 545 euros anuales adicionales para cada hogar.

Buena regulación

La regulación es el cimiento del mercado único y protege tanto a consumidores como al medioambiente, pero las empresas no pueden estar sometidas a demasiadas trabas o cargas burocráticas si quieren crear empleo. Una empresa menos competitiva tiene como consecuencia precios más altos para el consumidor y un terreno cedido al competidor internacional.

La nueva Comisión debería comprometerse con el objetivo de reducir las cargas burocráticas, de manera que tenga que abordar tanto los costes administrativos como de cumplimiento de las empresas. Las cifras de la Comisión revelan que reducir las cargas administrativas en un 25% podría incrementar en un 1,4% el PIB de la UE.

Un estudio del CBI pone de manifiesto que el 60% de las empresas dicen que, si la normativa comunitaria mejorara, habría más probabilidades de que relocalizaran la industria y los puestos de trabajo (re-shoring) dentro de la UE.10

La normativa a veces surge sin que se entienda completamente el impacto que probablemente tendrá sobre la empresa y el consumidor, y sin que se estudie si verdaderamente es necesario tomar medidas a nivel comunitario. La Comisión debería llevar a cabo una consulta reveladora sobre la base del borrador de una evaluación de impacto, antes de proceder a presentar cualquier propuesta legislativa.

Debería formarse un comité de evaluación de impacto, único e independiente, cuya responsabilidad fuera estudiar con detalle las evaluaciones de impacto antes de que se adoptasen las propuestas y también posteriormente, en el caso de que dichas propuestas hubieran cambiado de manera notable durante las negociaciones.

Para obtener más información, puede ponerse en contacto con la Representación Permanente del Reino Unido ante la UE en la siguiente dirección de correo electrónico: ukrep@fco.gov.uk

Published 29 septiembre 2014